Jhony Díaz

Mis padres tuvieron un giro de creatividad al dejarme llegar a este mundo en una clínica no muy común en esos tiempos, la León XIII, donde nació además el 80% de mis amigos. Crecí con un acento del cual nadie ha podido descubrir su procedencia: pastuso, boyaco, rolo, boliviano, ecuatoriano hasta gringo me llegaron a decir, mientras yo buscaba memorizar palabras y tonos paisas para que el “Eh ave maría pues” no tuviera trastorno de identidad. De medicina veterinaria pasé a licenciatura, cursé algunos semestres de filosofía con algunos cursitos de sicología, ahora soy un pinche comediante, comunicador comunitario y educador.

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